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Eliminar a los muertos de Facebook y el mundo virtual

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Según la Agencia de Protección de Datos al año mueren en el mundo más de 3 millones de usuarios en una de las redes sociales más conocidas y utilizadas hasta el momento: Facebook.

En el caso de esta red social, a menos que la familia más allegada del fallecido solicite el cierre definitivo del perfil, éste permanecerá abierto por tiempo indefinido. Esto implica, entre otras cosas, que la cuenta seguirá recibiendo notificaciones, publicidad o que los usuarios puedan dejar comentarios. Algo, desde luego, muy desagradable.

Cuando nos movemos por Facebook e internet las personas dejamos una especie de huella digital. Esta huella refleja todos nuestros movimientos, desde compras hasta registros de correo electrónico.

En la actualidad, existen varias formas de “desaparecer” de Facebook y de  internet en general. En el caso de Facebook, la opción más fácil y rápida es que los familiares se hagan cargo de la cuenta, suponiendo, claro está, que conozcan los datos de acceso. Pero esta fórmula, es totalmente ilegal y supone un delito de usurpación de identidad que tiene consecuencias legales muy duras. Para facilitar estos casos, la conocida red social permite notificar la muerte de la persona (en la página en la que se solicita dicha opción se advierte de que estas peticiones no se deben tomar a broma, ya que están sometidas a penas de perjurio) y a partir de la correcta notificación la red social permite dos opciones: o convertir la cuenta en “conmemorativa” (no se puede iniciar sesión en ella y tampoco modificaciones) o que esa cuenta y sus datos queden borrados de los servidores de Facebook. Es posible tratar de acceder al contenido de la cuenta de una persona fallecida, pero suele ser un proceso largo que según la ayuda de Facebook requiere la consecución de una orden judicial.

Otra forma sería desindexar el nombre de la persona de los motores de búsqueda. Así, el derecho al olvido puede ejercitarse sobre los motores de búsqueda y sobre el contenido original.

Los motores de búsqueda y los editores originales realizan dos tratamientos de datos diferenciados, con legitimaciones diferentes y también con un impacto diferente sobre la privacidad de las personas. De todas formas, la Agencia de Protección de Datos advierte que “puede suceder que no proceda conceder el derecho frente al editor y sí frente al motor de búsqueda, ya que la difusión universal que realiza el buscador, sumado a la información adicional que facilita sobre el mismo individuo cuando se busca por su nombre, puede tener un impacto desproporcionado sobre su privacidad”.

El tiempo medio que tardan en eliminarse los datos de la red puede variar entre 15 días hasta un año. Cuanto más haya estado expuesto el usuario en internet mayor dificultad entraña el borrado. En el tiempo también influyen el país en el que esté alojado el servidor y el tamaño de la corporación que lo gestione. En la Unión Europea, el derecho al olvido está reconocido, no así en Estados Unidos. Generalmente, las redes sociales y las empresas acceden rápidamente a borrar el perfil solicitado. Sin embargo, para ejercer el derecho al olvido, hay que dirigirse a quien alberga la información.

Por último, hay que reseñar que desde hace un tiempo ha aparecido el concepto de testamento digital para tratar de resolver este problema. La ley recoge de forma amplia todo lo relacionado con los bienes materiales del fallecido, pero no se contempla lo que sucede con toda la interacción que el fallecido ha realizado en Internet.

Estas dudas han hecho que comiencen a aparecer servicios que tratan de poner solución al problema. Uno de ellos es “TellMeBye”, que permite que cualquier persona que se registre almacene mensajes, archivos y voluntades. La integración de cuentas de redes sociales también se puede efectuar desde este servicio, que además nos insta a que asignemos tres contactos importantes  para que, en caso de fallecimiento, se pueda actuar.

Esos contactos serán los encargados, por ejemplo, de confirmar el fallecimiento y avisando a las redes sociales, y el servicio se encargará automáticamente de enviar mensajes y archivos a las personas que habíamos asignado a esos envíos. El servicio facilita la eliminación de perfiles en algunas redes sociales e incluso permite que asignemos bienes adquiridos digitalmente a otras personas.

 

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